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Mi primer crucero con MSC: todo lo que debes saber

Si hay algo que me apetece hacer cuando viajo es combinar los viajes a mis lugares favoritos y, a la vez, descubrir nuevas experiencias. Hoy vengo a contarte mi primera vez a bordo de MSC, concretamente en el MSC Magnifica en un mini crucero de 3 noches. Algo corto pero suficiente para conocer lo que ofrece la compañía, la vida a bordo y todos los detalles de viajar con MSC.



Nuestro itinerario consistía en zarpar de Barcelona para llegar a Génova (Italia) tras un día completo de navegación y volver a Barcelona llegando a media tarde el último día. Este tipo de cruceros los veo muy adecuados para gente que busca desconectar un par de días sin la pretensión de explorar muchos destinos y, además, por un precio bastante económico (especialmente casi fuera de temporada como fue mi caso). Al final te lo cuento en mi valoración.


Una experiencia de lujo

La experiencia empieza por el proceso de reservas. Algo que me sorprendió y que a la vez hizo decidirme por probar MSC fue lo que ellos llaman Status Match. Esto te interesa especialmente si eres un crucerista frecuente. Cada naviera suele tener un club de fidelización en el que, a medida que viajas, acumulas puntos y subes de nivel, accediendo a distintos tipos de privilegios como acceso al spa, cenas de especialidad o crédito a bordo, entre otros. Esto hace que cada vez seas más leal a tu compañía favorita pero MSC ofrece algo muy interesante: te igualan el nivel de la competencia. Así, sin más y sin ninguna trampa. La única condición para mantenerlo es que hagas un mínimo de un crucero MSC cada 3 años.


En mi caso, tras varios viajes con Costa me encuentro en el nivel Gold. Pues bien, tras demostrarlo, MSC me igualó al nivel Diamante, el máximo que existe en la compañía. Todos los privilegios del club sin haber pasado una sola noche a bordo de sus barcos. Wow.


Gracias a esto, tuve acceso a varios privilegios que iré contándote a continuación. Lo más importante si quieres hacer esto, es que contactes con MSC antes de hacer tu reserva para informarte de cómo funciona. Obviamente, dependiendo del nivel que tengas en otra compañía te asignaran un nuevo u otro. Y por cierto, también tienen en cuenta clubs de cadenas hoteleras.


Embarque y primeras impresiones

El proceso de embarque fue bastante relajado. Llegué a primera hora al puerto de Barcelona y fui de los primeros en entrar. Uno de los privilegios que ofrecían como socio diamante era el embarque prioritario, algo desorganizado al principio pero rápido y eficiente después del control de seguridad. Entrar al barco fue muy fácil y, lo que más me sorprendió, fue que las maletas llegaron al camarote antes que yo. ¡No lo había visto nunca! Desconozco si también se debía al tema diamante, pero poder disfrutar del camarote y organizarlo todo desde el primer minuto me pareció una muy buena forma de empezar el crucero.


Algo que eché de menos sin embargo fue una cálida bienvenida como ocurre en otras compañías como Costa. Para mí no supuso ningún problema ya que conozco los procedimientos pero, tras hablar con varios huéspedes, había cierta sensación de desinformación. Al menos en mi experiencia no contamos con nadie en la entrada de habla hispana dando la bienvenida ni informando de reuniones informativas, procesos de simulacros o información básica como la ubicación del buffet para comer algo tras embarcar. Estos son detalles que en algunas compañías he visto y en otras no. Sin embargo, creo que es esencial para aquellos que se embarcan por primera vez en un crucero y que van algo perdidos al embarcar. Aún así, siempre hay miembros de la tripulación a los que acercarse así que no tengas miedo en despejar tus dudas con cualquiera de ellos.


El camarote por el que opté fue un exterior con vista obstruida, que es el que estaba a mejor precio y me pareció curioso probarlo. El espacio estaba muy bien. Como ya me esperaba, su diseño no era precisamente muy moderno pero era confortable. El ojo de buey ofrecía vistas a un bote salvavidas y algo de paisaje a lo lejos. Obviamente, en este tipo de camarotes las ventanas tienen más la función de obtener luz natural que de disfrutar de grandes vistas. Eso sí, algún susto me llevé cuando pasaba algún empleado de mantenimiento por los botes y no me lo esperaba. Al menos tiene fácil solución: echar las cortinas.



El barco: MSC Magnifica

Soy de los que consideran que el barco forma parte del destino, y más en este caso donde solo hacíamos escala en Génova y volvíamos a Barcelona. Aún así debo decir que no escogí el crucero por el barco (como he hecho otras veces) sino más bien porque me pareció una buena oportunidad en general.



No te voy a engañar, no iba con muchas expectativas del barco. Después de haber estado en barcos enormes y nuevos recientemente como el Costa Toscana o el Wonder of the Seas, iba más a disfrutar de los días que a dejarme deleitar por un gran barco. El MSC Magnifica se lanzó en 2009 y se reformó hace un par de años. Aún así debo decir que, nada más embarcar, el barco me sorprendió gratamente. Para nada se sentía antiguo (quizás por su reciente reforma) pero me pareció mucho más grande por dentro de lo que percibía desde fuera y todos los espacios estaban en perfecto estado.


El estilo decorativo tiene ese punto excesivo, extravagante e incluso algo kitsch que se llevaba tanto hace unos años en los barcos (y que me encanta), lejos del minimalismo que se está llevando más recientemente y que seguramente encontrarás en los barcos más nuevos de la flota (y que también adoro).



Mis espacios favoritos a bordo fueron el salón de popa (L’Ametista Lounge), con unas preciosas vistas a la estela del barco y en el que realizaban actividades de animación, actuaciones musicales y otros eventos; los salones centrales (Tiger Bar y Topazio Bar), un concepto similar pero en el centro del barco; y, por supuesto, el paseo de los botes salvavidas que es siempre de mis lugares favoritos para admirar el mar de cerca.


Opciones gastronómicas

Vamos con uno de los temas que no pueden faltar: la comida y la bebida del barco. Empezamos con el buffet. Se sitúa en los puentes superiores del barco, con vistas a ambos lados y una terraza a popa (maravillosa para llevarte la comida fuera si el tiempo acompaña). Ofrecen servicio prácticamente durante todo el día. Yo lo visité para el almuerzo del primer día (suelo huir de los buffets pero era la opción que había abierta por horario y me apetecía probarlo). La comida es bastante variada. No recuerdo que hubiese muchas opciones de cada tipo pero había un poco de todo: varios tipos de pasta, ensaladas, quesos y embutidos, pescado, carne, opciones vegetarianas y un detalle que me gusta: un rincón de comidas del mundo. El primer día hubo comida asiática. Por las tardes, había dulces y opciones saladas como porciones de pizza. Para nada es la pizza que esperas tomar en Italia recién hecha al horno de piedra y con ingredientes de primera calidad, pero sabe a gratis y te reconforta si tienes antojo antes de la cena. La comida en general es correcta. No te sorprende pero cumple con lo que esperas de un buffet estándar y comí bien.


Para las demás comidas opté por el restaurante a la carta, tanto al mediodía como durante las cenas. Siempre lo prefiero así por los platos más elaborados y por el servicio en mesa. Mis impresiones son un poco similares a las del buffet. Estaba todo correcto en general pero ningún plato me sorprendió en especial. Recuerdo una pasta al pesto que casi no llevaba albahaca, o una paella que para nada recordaba a los sabores de España. Otros sin embargo como una bisqué de mariscos o el risotto de setas me parecieron muy buenos. Al menos hay variedad y eso se agradece.



Llegamos a los restaurantes de especialidad. Como es común en barcos más antiguos, antes no se estilaba tanto el hecho de ofrecer comidas de pago y tan solo existe un rincón asiático. En mi caso iba incluido en los privilegios diamante así que lo probé. No diría que se come mal pero sigue en la línea de no sorprender, que es lo que se espera de este tipo de restaurantes. Recomendaría visitarlo si te lo regalan por el club. En otro caso, es totalmente prescindible y es mejor optar por la cena del restaurante principal, que es la mejor a bordo. Eso sí, estoy seguro de que los restaurantes de especialidad de los barcos más nuevos están a un nivel muy superior. Cuando tenga la oportunidad de probarlos, te contaré mis impresiones.



En general diría que la comida no es el punto fuerte de MSC, o al menos no lo fue en este crucero. Casi todas las navieras que he probado para mi gusto están por encima. Sin embargo, el precio del crucero fue bastante ajustado. Algo que sí eché de menos fue sentir Italia más presente. Aunque actualmente la compañía no es italiana, sus orígenes lo son y esperaba ver más de esto pero eso es algo completamente personal.


En cuanto al pack de bebidas, el estándar es el conocido como “Easy”. Incluye todo tipo de bebidas como refrescos, agua (incluso embotellada), cócteles, cervezas o vinos. Algunas bebidas como el Bailey’s no están incluidas y requieren un pack superior o pagarlas aparte. Los cócteles me gustaron bastante y además valoro positivamente la gran variedad sin alcohol que tienen y lo bien preparados que estaban (sin demasiado hielo).


Vida a bordo

Toca hablar del ambiente en el barco, el entretenimiento y otros aspectos de la vida a bordo. Desconozco la ocupación durante mi crucero, pero el barco para nada se sentía lleno. Aún así, había algunos aspectos a mejorar como la velocidad de servicio durante las cenas o la estabilidad del WiFi que, a pesar de haber pagado un paquete de internet, no funcionó durante medio crucero. Quiero pensar que se trató de algo puntual, ya que el último día funcionó con normalidad, pero lo vi excesivamente caro para la calidad que tuvo en general.


Durante el día y la noche, había algunas opciones de ocio como juegos de animación, espectáculos en el teatro y fiestas nocturnas en la discoteca. No me pareció nada a destacar en particular. Veo más el barco para relajarse que para buscar ocio y entretenimiento constante. Para eso, hay otras navieras como Royal Caribbean que son excelentes. Las fiestas fueron bastante contenidas, nada que ver con las grandes celebraciones de barcos más modernos, también porque los espacios son más pequeños. Eso sí, si buscas ambiente español lo encontrarás ya que gran parte de la gente que me crucé eran españoles.


El barco cuenta además con música en directo en varios de los salones, lugares como el casino (como siempre, abierto durante la navegación), y algo que me pareció curioso y me gustó que es una versión de MasterChef a bordo. Consiste en un test de preguntas culinarias y una posterior competición de los mejores por presentar el mejor sandwich. Como fan de la cocina y de MasterChef me pareció original y entretenido y, además, la pareja ganadora se llevó un premio.



Valoración

En resumen, considero el crucero una buena opción para desconectar unos días, sin pretensión de buscar diversión por todos lados ni nada que te sorprenda en exceso. Está bien por su precio para pasar unos días, visitar puertos que te gustaría conocer y poderte relajar en un ambiente calmado con sus momentos más movidos sin que llegue a ser agobiante.


Sus puntos fuertes considero que fueron el barco (estaba muy bien para tener ya más de 10 años), el precio (al menos a mi me salió muy barato), las bebidas (muy bien preparadas), el buffet (nada sorprendente pero muy correcto) y el servicio en restaurantes en desayuno y almuerzo (más eficiente que el de cenas, ya que hay menos gente).


Por otro lado, creo que la comida en general podría estar bastante mejor (especialmente durante las cenas, que esperas un nivel superior), así como la información a los huéspedes podría estar más presente (había mucha gente perdida).



Por mi parte, tengo ganas de repetir con MSC y poder probar alguno de sus barcos más recientes durante más días para poder seguir valorando la experiencia. El balance por ahora es positivo a pesar de los aspectos a mejorar, teniendo en cuenta especialmente lo que pagué por el crucero: 90€ por noche con bebidas y propinas incluidas en camarote exterior.


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