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Cruceros Post-COVID | Restricciones

Actualizado: 13 oct 2021

Durante algo más de un año, los cruceros, como todo el mundo, han cambiado. Afortunadamente, ya son muchas las navieras que vuelven a operar recuperando la actividad de la flota poco a poco. Aún así, ir de crucero ahora es diferente a como era hace un par de años, no solo por las restricciones sanitarias sino por actividades y experiencias que han cambiado. Aquí te cuento un poco más sobre todas ellas.


De vuelta en el Costa Smeralda tras el COVID

Reservas, condiciones y cancelaciones

Sin duda, es normal que a la hora de reservar un crucero en estos momentos tengas más dudas que certezas, especialmente después de haber visto como cientos de cruceros se han ido cancelando durante estos dos últimos años. Por suerte, las navieras se han anticipado a posibles cambios modificando las condiciones de reserva. Es por ello que en muchas de ellas podemos encontrar políticas flexibles que nos permiten modificar o cancelar la reserva con cierta antelación. Sí que debes tener en cuenta que en la mayoría de casos, tanto si cancelas tú como la naviera, lo más común es recibir un reembolso en forma de crédito para un futuro crucero.


Realmente, una de las mayores preocupaciones que podrías tener es saber qué pasa si contraes el COVID antes o durante el viaje, ya que no sería posible permanecer a bordo. La única forma de salvarte ante una situación así es contar con un seguro COVID, el cual te ofrecen en el proceso de reserva y es muy importante contar con él, ya que en el caso de dar positivo a medio crucero por ejemplo, se haría cargo de los gastos médicos, estancia y traslados. Los seguros tradicionales NO cubren los casos de COVID, ya que se considera una situación extraordinaria.


CONSEJO: Es un buen momento para embarcarnos en cruceros de proximidad, ya que existe menos riesgo de cancelación y si optamos por puertos de salida que nos ahorren vuelos, aún reducimos más el riesgo de que quedarnos sin hacer nuestro viaje.

 

Check-in y proceso de embarque

Para minimizar las aglomeraciones y agilizar el embarque, las navieras están ofreciendo realizar el check-in online unas horas antes de viajar. Para ello, nosotros mismos rellenaremos los datos personales así como los formularios de salud en los que declaramos no tener síntomas actualmente ni en los últimos días. Una vez realizado el check-in correctamente, recibiremos la documentación que deberemos presentar el día del embarque.


Lo más común en estos momentos es que nos asignen un horario de embarque determinado que es importante respetar para que el proceso sea fluido. Si por alguna causa mayor es imposible asistir a tu hora, es importante contactar con la naviera para intentar concretar otra opción.


Una vez en la terminal procedemos a realizar un test de antígenos o PCR, según cada situación o procedencia. Una vez concluido el test con un resultado negativo, podremos embarcar. En caso de positivo, se denegaría el embarque y se procedería a un reembolso del crucero. Es importante consultar las condiciones según la compañía. A mitad de crucero, es normal volver a contar con otro test para asegurar que seguimos siendo negativos.


NOTA: Es importante tener en cuenta que traer un test o certificado de vacunación NO nos permitirá evitar el test diagnóstico. Sí que algunas navieras nos lo podrían llegar a exigir como requisito extra para poder embarcar, por eso es importante informarnos antes.

 

Restricciones a bordo: distancia, mascarilla y manos

Una vez a bordo, las normas son muy parecidas a las que podemos encontrar en cualquier otro sitio en tierra. Nada más embarcar veremos que las estancias están marcadas con un aforo máximo (igual que el barco) y que hay señales que nos impiden ocupar ciertos asientos (como las barras de los bares, por ejemplo) o que otros como las tumbonas ya están separados.


Salón del Costa Luminosa con señales en los asientos

En cuanto a la mascarilla, su uso es obligatorio en todas las zonas comunes. Obviamente podremos prescindir de ella mientras estemos bebiendo o comiendo, en zonas exteriores si hay distancia o en las piscinas o bañeras de hidromasaje (las cuales solo se pueden usar con tu núcleo de convivencia). Lo normal es encontrar mascarillas quirúrgicas en nuestro Welcome Kit en el camarote. En mi caso con Costa Cruceros nos dejaron un pack de 5 y además las vendían en los bares por 2€ el paquete. En el barco encontramos puntos de deshecho específicos para las mascarillas para no poner en riesgo al personal de limpieza. Realmente, contando el tiempo que pasamos en exteriores o consumiendo bebidas y comida a bordo, no es tan agobiante como puede parecer el hecho de llevar la mascarilla.


Finalmente si hablamos de la higiene de manos, si eres un crucerista experimentado ya sabrás que siempre ha habido dispensadores de gel hidroalcohólico a bordo para prevenir los norovirus, e incluso muchos barcos cuentan con puertas automáticas en los baños para minimizar el contacto con las superficies. Con la llegada del COVID simplemente ha hecho falta reforzar la presencia de estos dispensadores. A estos se le suman procesos de toma de temperatura diarios para detectar posibles síntomas.


 

Excursiones

Llegamos al tema más polémico de todos. Una de las máximas preocupaciones de volver a los cruceros era el inevitable descontrol de que los pasajeros pasaran por ciudades diferentes cada día, aumentando el riesgo de contraer el virus. Por ese motivo, la mayoría de navieras actualmente solo permiten el descenso contratando una excursión propia para garantizar que el grupo no se dispersa y se mezcla con los locales, así como asegurar que todos cumplen las medidas sanitarias en todo momento.


Aunque pueda haber un segundo aspecto económico, realmente tiene sentido que esto sea así por ahora, ya que no tendría sentido que cada uno de los miles de pasajeros de un barco pudiese estar en contacto con gente libremente en cada puerto para posteriormente volver a embarcar.


Actualmente la excursiones están siendo el mayor reto para las compañías, ya que gestionar grupos más pequeños, autocares con aforo limitado y adaptarse a las restricciones de cada puerto son algunos del los motivos que generan más quejas entre los pasajeros ya que algunas excursiones se han adaptado recortando tiempo, saliendo en horarios poco convencionales o modificando los itinerarios previstos. Además, las excursiones con las propias navieras nunca han sido precisamente baratas. Es por eso que aconsejo pensar bien qué excursiones queremos realizar y aprovechar la situación para disfrutar también del barco, sin necesidad de bajar en todos y cada uno de los puertos.



Visitando Matera, Italia

CONSEJO: Antes de reservar, consulta los precios de las excursiones y especialmente si existe algún paquete que incluya varias, aunque sean excursiones básicas. Es una buena forma de prevenir gastos excesivos y de poder bajar del barco sin gastar más de lo que pagaremos por estar en él.

 

Vida a bordo y experiencia

Como comentaba al principio, más allá de las restricciones sanitarias hay mas cosas que han cambiado con esta situación. Aunque hay servicios como el buffet que han ido regresando los últimos meses, la mayoría de barcos todavía no ofrecen grandes fiestas temáticas como solían haber y han modificado ciertas actividades o beneficios para socios (en Costa, por ejemplo, beneficios como las visitas a las cocinas o el cocktail VIP se han suspendido temporalmente).


A pesar de todo, basándome en mi experiencia, no he notado cambios significativos en la experiencia global. Es verdad que, por ejemplo, no poder bailar cuando suena la música es algo un poco triste pero sin embargo me sorprende como han sabido adaptar la oferta de animación y música en directo para que siempre haya algo que hacer a bordo. Los espectáculos en el teatro proceden con normalidad (aunque con aforo reducido) pero es común ver que se repiten para poder ser disfrutados por todos. Otras experiencias como el Ristorante Lab del Costa Smeralda en el que podías ser chef durante un día (al estilo MasterChef) se han reconvertido en nuevas propuestas, en este caso un Steak House.


Es importante tener en cuenta que hay actividades a bordo que requieren reserva y otras que abren hasta completar aforo. Para ello, cuentan con sistemas de conteo como las tarjetas del camarote que se escanean en la entrada y hay compañías como MSC que incluso van más allá y utilizan pulseras de rastreo para detectar posibles contactos estrechos en casos positivos.


Si tuviese que resumir mis últimas experiencias, las definiría como diferentes, pero para nada malas. He leído comentarios de todo tipo y es verdad que, como todo, ha habido luces y sombras. En mi caso, me quedo con un balance positivo. Lo importante es haber podido volver a disfrutar a bordo y valoro gratamente la rapidez con la que las navieras se han adaptado a la situación con protocolos muy bien definidos y experiencias nuevas que poder probar. Personalmente, recomendaría hacer un crucero ahora a aquellos que quieran disfrutar del barco, bajando un par de días y con la mente abierta y la paciencia necesaria para ciertas situaciones. Lo mejor es que actualmente hay muy buenas ofertas y hay que aprovecharlas.


Seguramente poco a poco cada vez iremos retomando la normalidad con un ritmo mayor y podremos disfrutar de las vacaciones de siempre con total libertad. ¿Y tú? ¿Ya te has animado a probar un crucero de nuevo? ¡Aquí te dejo un vídeo sobre mis dos últimas experiencias con Costa!





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